En otro tiempo, la música del alma permanecía viva en el cuenco místico, una forma de Bodhisattva listo para ayudar a cualquiera que hubiese desarrollado la habilidad de separar esa frecuencia inaudible de su manifestación física, frecuencia que se liberaba al tocar el instrumento. Muchos de vosotros que habéis entrado en contacto con los cuencos de los tibetanos, si bien encantados con su belleza mística, no sois conscientes de que realmente tenéis acceso a la música del alma de los maestros tibetanos, que resuena hasta vosotros en muchas capas y ondas armónicas.

Sólo unos pocos seres encendidos muy especiales poseen la memoria adecuada y pueden activar el cuerpo de luz en los cuencos, y ellos son los canales capacitados entre vosotros, que actualmente están preparándose y que pronto serán llamados a unirse a los pueblos indígenas localizados en centros geográficos estratégicos alrededor de la esfera en la tarea de sostener el cuerpo de luz de Nungimecha mientras ella se mueve hacia una octava más alta. La maestría del sonido se ha exaltado en muchas civilizaciones de la rica historia de la esfera, y el conocimiento todavía está con vosotros, gobernado por los seres de luz de ciertos pueblos nativos como los mayas, los indios de las Américas, los Dogones, los Hopi, los lamas y los Seres Delfín, quienes trabajan unidos para sostener la vibración de Nungimecha. https://www.facebook.com/AngelLuisfernandezA1/photos/3368869013176189/